El proceso de reflexión G+20 quiere movilizar las "mentes y los corazones" de las personas que forman parte de los principales agentes económicos, sociales e institucionales de Gipuzkoa hacia una dirección que se percibe como positiva.
Las reflexiones, la participación pública, los debates y conferencias, los análisis de escenarios de futuro, los elementos de información y comunicación etc. han de contribuir a generar una sociedad civil y unas instituciones más dinámicas, más autoexigentes, más abiertas. En definitiva, más dispuestas a conocer y debatir los retos y tensiones del presente del Territorio Histórico y los que se prevén hacia el futuro, al objeto de estar mejor preparados ante él y ser capaces de intervenir en su configuración.
El valor del proceso está en su resultado final en forma de Estrategia a medio y largo plazo, pero está también en la calidad del propio proceso en sí mismo.
La estrategia de futuro de Gipuzkoa se hará teniendo presente una perspectiva de país. En ese sentido, se promoverá de manera activa un proceso de contraste y confluencia de criterios y perspectivas con el Gobierno Vasco, al objeto de promover un alineamiento constructivo entre ambos niveles de gobierno.
Un elemento esencial para el éxito del G+20 es que sea capaz de conectar con otras iniciativas y procesos en marcha. Iniciativas en las que se halla directamente implicada la institución foral (Gipuzkoa Aurrera, Gipuzkoa Berritzen-Innobasque) o procesos como las Agendas Locales 21 en los que se hallan inmersos los Ayuntamientos junto con sus Oficinas Estratégicas Locales, Agencias de Desarrollo y Mancomunidades.
Los Ayuntamientos constituyen la institución más cercana al ciudadano y la mejor considerada. Además, Gipuzkoa es un territorio con fuerte carácter comarcal. El proceso estratégico G+20 ha de realizarse desde una visión unitaria para Gipuzkoa, pero incluyendo su diversidad local y comarcal.
La percepción de las dinámicas sociales y económicas en curso, de los retos que emergen en el horizonte, de los desafíos en torno a la innovación o la preservación del capital natural, no son necesariamente iguales en Donostialdea, en Debabarrena, o en el Goierri.
En ese sentido, será necesario tener en cuenta que en diversas comarcas, pueblos y ciudades de Gipuzkoa ya se están llevando a cabo procesos propios de reflexión y planificación estratégica. La Estrategia G+20 buscará integrarlos, apoyarlos. Tender puentes hacia ellos. No aparecer ni como rival ni competidor, sino como elemento aglutinador e impulsor.
La reflexión estratégica y la planificación a largo plazo del Territorio Histórico han de realizarse desde el marco conceptual de la sostenibilidad. Ello supone apostar por un modelo de desarrollo capaz de integrar las consideraciones relacionadas con los valores, la prosperidad económica equitativa y solidaria -economía del conocimiento, innovación, desarrollo tecnológico, formación del capital humano-, con el progreso y la cohesión social y una inteligente preservación del capital natural y el medio ambiente en el que vivimos y nos desarrollamos.
El desarrollo sostenible tiene como precondición la defensa apasionada de la libertad, del medio ambiente y de los derechos humanos, empezando por el más fundamental que es el derecho a la vida.
Desarrollo sostenible supone que la prosperidad económica ha de ser equitativa y solidaria con las generaciones presentes y futuras para que exista una verdadera cohesión social, teniendo en cuenta el respeto por el medio ambiente y la preservación territorial han de ir acompañadas de elevadas dosis de calidad ambiental y preservación territorial.
Supone, también formas de hacer inclusivas, resultando así la cohesión social es una objetivo primordial para las instituciones, por lo que se consolidarán los mecanismos de integración para todas las personas y colectivos sociales.
Significa, asimismo, el desarrollo de una sociedad de pleno empleo y empleo de calidad, al tiempo que se favorecen las condiciones para compatibilizarlo con los requerimientos derivados de la paternidad y la maternidad.
Implica, igualmente, la opción por una sociedad abierta e integradora, que acoge de manera positiva a los inmigrantes que llegan a ella en busca de mejoras en sus condiciones de vida.
Finalmente, incorpora la vocación plena por la preservación y desarrollo de sus raíces culturales, singularmente el fomento, extensión y uso del euskera, elemento nuclear del patrimonio cultural de nuestro pueblo.
Un modelo de desarrollo sostenible requiere instituciones públicas modernas abiertas al aprendizaje colectivo y adaptadas a las necesidades que plantea la sociedad del siglo XXI. Instituciones que conciban su misión como servicio a las personas en un entorno sano. Que evalúen regularmente su desempeño y que lo hagan en función de las mejoras que interesan realmente a los ciudadanos y su medio ambiente.
Una Gobernanza basada en la rendición de cuentas, en la transparencia total, en la responsabilidad y coherencia, y en la amplia participación de todos los sectores sociales facilitando que participen en la toma de decisiones de forma efectiva para definir su futuro, generando dinámicas positivas de colaboración público-privada. Se requiere un modelo de gobierno avanzado, dialogante y abierto que permita a su vez, un modelo de gestión que genere capital creativo destinado a la renovación institucional para un mejor servicio.
La economía global en la que ya estamos instalados implica, por un lado, una fuerte aceleración de la competencia. Por otro, la generación de grandes oportunidades ante la apertura y desarrollo de nuevos e inmensos mercados a escala internacional.
Posicionarse adecuadamente en ese entorno global requiere apostar de manera firme y a largo plazo por la innovación, en su sentido más amplio e integral. Innovación tecnológica y organizativa en el ámbito de las empresas, innovación institucional e innovación social. Requiere fomentar y crear capital creativo, requiere apostar por las personas y sus capacidades posibilitando entornos favorables para la regeneración y reinvención en todos los ámbitos que permitan ir adaptándonos de la mejor posible a los cambios.
La mejor manera de que Gipuzkoa afronte adecuadamente los retos del futuro es que disponga de un capital humano sólidamente preparado y formado para competir en la sociedad del conocimiento. Esa es una condición necesaria pero, seguramente, no será suficiente.
La estrategia G+20 tiene en su centro a las personas. A las que ahora están en su madurez, pero también a quienes dentro de 20 años habrán de liderar Gipuzkoa. Concretamente, los jóvenes que hoy están entre los 16 y los 24 años.
El propósito de la Estrategia no es generar y acumular información. No trata de reunir y procesar estadísticas y documentos. Se trata de promover un ejercicio de inteligencia colectiva capaz de detectar los elementos clave de la situación de partida del Territorio, para ayudar a orientar las políticas públicas y a movilizar a la sociedad civil en la dirección apropiada.
Un elemento clave para que la Estrategia aporte valor añadido al Territorio Histórico es que el conocimiento y la planificación a medio y largo plazo contribuyan a orientar las políticas públicas en el corto plazo.
Una manera de fortalecer el hilo conductor entre el corto, el medio y largo plazo es identificar una serie de programas/ proyectos de carácter estratégico, estructurantes en los ámbitos económico, tecnológico, territorial, social, educativo, ambiental, etc. que requieran marcos temporales amplios para su ejecución y cuya realización supondría un salto cualitativo en el ámbito correspondiente.
En diversos países europeos - Finlandia, Reino Unido, Suiza, Suecia, Alemania.- ya existen oficinas o unidades estratégicas ligadas a los gobiernos incorporando el largo plazo en sus políticas. Existen, igualmente, procesos de reflexión estratégica participativos, así como parlamentos en los que se debate sobre los retos de futuro de sus territorios. Dichas experiencias se identificarán y estudiarán de manera que puedan transferirse sus elementos más positivos al proceso G+20.
Las formas son, también, el mensaje. Un proceso como el G+20 ha de ser abierto, transparente, participativo. En consecuencia, los documentos clave estarán disponibles para los agentes sociales y la ciudadanía interesada. Se facilitarán cauces sencillos, amigables, asequibles, por medio de los cuales toda persona interesada pueda acceder al caudal de información, reflexión y propuestas que se vaya generando.
Un reflexión estratégica y una planificación a medio y largo plazo sólo tienen sentido si se conciben como instrumentos dinámicos, es decir si se les dota de mecanismos internos de evaluación y mejora continua. Una reflexión a largo plazo, a 20 años vista, ha de servir para orientar decisiones estratégicas que han de ir acometiendo las instituciones y la sociedad. Periódicamente habrá que revisar la estrategia y evaluar los logros alcanzados, actualizándola a la luz de los acontecimientos y desarrollos acaecidos.
2008 l Oficina Estratégica de Gipuzkoa. Primer Teniente de Diputado General - Información legal