En las últimas tres décadas amplios sectores de la sociedad guipuzcoana han avanzado más que las instituciones que la representan. El mundo de la empresa, la ciencia, la cultura, la creación, la tecnología, la comunicación, el mundo de la sociedad civil organizada, las ONG, los modelos familiares, los estilos de vida etc. han conocido un cambio vertiginoso. Las instituciones que representan a la ciudadanía lo han hecho en una medida considerablemente menor.
La existencia de diferentes proyectos políticos acerca del encaje de las instituciones vascas dentro de las instituciones del estado español expresa pluralidad, diversidad, riqueza de planteamientos y perspectivas. Las sociedades democráticas se construyen y maduran sobre el debate abierto e incluso apasionado entre diferentes idearios, objetivos, propuestas y programas. No obstante, existe un nivel que se podría denominar prepolítico que establece unas reglas de juego básicas para poder construir conjuntamente el espacio público. El uso de la violencia con fines políticos entra en contradicción con los valores éticos imprescindibles para crear ese espacio común, en cuanto elimina la opción misma de planteamientos alternativos, diferentes.
Si bien la población total de Gipuzkoa se ha mantenido relativamente estable a lo largo de las tres últimas décadas, la pirámide de población se ha modificado sustancialmente. En ese tiempo, ha pasado de ser una sociedad joven a una sociedad madura. En la actualidad, el 20% de la población tiene 65 o más años. En el año 2020 se espera que esa proporción sea uno de cada cuatro, 25%, y que la población de edad superior a 80 años haya aumentado considerablemente. El envejecimiento de la sociedad confronta a las administraciones públicas con retos de gran calado.
La sostenibilidad económica del modelo de pensiones y servicios sociales surge como una de las grandes interrogantes del diagnóstico. Es importante que la misma sea analizada en profundidad. El principio que ha prevalecido en las políticas sociales llevadas a cabo en Gipuzkoa hasta el momento ha sido el de equidad de acceso.
La diversidad de colectivos en riesgo de exclusión (mayores, dependientes, discapacitados, inmigrantes,..) y la demanda de servicios sociales en Gipuzkoa son crecientes y el esfuerzo que se viene realizando en los últimos años para dotar de recursos a los servicios ha sido muy importante.
En las últimas décadas se ha hecho evidente que, frente a otros países del entorno europeo, en nuestra sociedad existen dificultades sociales, culturales y económicas para la emancipación de nuestra juventud. La juventud de Gipuzkoa, la juventud vasca, se emancipa mucho más tarde que la juventud de otras sociedades europeas, singularmente las nórdicas y anglosajonas. Estimaciones preliminares calculan que cerca del 50% de los jóvenes entre 18 y 30 años siguen viviendo en el hogar paterno.
Los jóvenes si no alcanzan la emancipación vital que significa ser dueños de su espacio, de sus decisiones, de su dinero, de sus relaciones y en consecuencia de su vida, perpetúan un estado de adolescencia tardía. Su adecuada maduración como hombres y mujeres adultos requiere que abandonen el “nido familiar” en el momento biológico oportuno.
En las tres décadas transcurridas entre 1976 y 2007 el parque de turismos de Gipuzkoa se ha duplicado, pasando de 154.000 a 299.000. La mitad de ese incremento ha tenido lugar en los últimos diez años. Gipuzkoa se caracteriza por estar situada en el corredor del tránsito internacional entre la Europa comunitaria y la Península Ibérica. Por el paso de Irún-Biriatou circulan cada día más de 10.000 camiones, un 40% más que en el 2003.Los nodos de transporte más significativos son el Puerto de Pasajes, que recibe unos cinco millones de toneladas anuales, y el polo logístico de ZAISA (Irún) y Lambarren (Oiartzun) que alberga un número importante de operadores.
El Producto Interior Bruto de Gipuzkoa se ha más que duplicado en términos reales a lo largo de las casi tres décadas transcurridas desde 1980. Entre 1994 y 2007 Gipuzkoa ha aprovechado plenamente el creciente marco de integración internacional y ha aumentado su PIB a un ritmo del 4% anual. En ese período, el valor de las exportaciones anuales medido en términos nominales ha pasado de 1.742 millones de euros a 6.324 millones. En la actualidad, la tasa de cobertura de las exportaciones frente a las importaciones es del 157%. Gipuzkoa cuenta, por tanto, con una economía abierta y competitiva.
La distribución polinuclear de la población en el territorio se ha mantenido relativamente equilibrada a lo largo de los últimos 35 años, de 1960 a 2005. De las ocho comarcas en que se divide el THG, solamente el Bajo Deba ha conocido un retroceso significativo en términos porcentuales, pasando de albergar el 12% de la población al 8%. Se observa, no obstante, una atracción continuada hacia el litoral que se manifiesta en los incrementos relativos del Bajo Bidasoa, Donostialdea y la propia capital.
Gipuzkoa, al igual que el conjunto del País Vasco, forma parte del mundo económicamente desarrollado que con sus emisiones de gases de efecto invernadero ha producido la alteración del clima. En consecuencia, ha de asumir la cuota de responsabilidad correspondiente y participar en el esfuerzo internacional para ir solucionando el cambio climático.
El euskera, como elemento nuclear de la cultura vasca, ha conocido en Gipuzkoa un proceso de consolidación altamente positivo en las tres últimas décadas. Si bien sigue necesitando ayuda por parte de las instituciones públicas, el punto de partida en el año 2009 es relativamente satisfactorio.
Gipuzkoa, al igual que el conjunto del País Vasco, depende totalmente de los hidrocarburos fósiles (carbón, petróleo y gas). La producción propia de energía primaria alcanza solamente el 3,8% de su demanda energética. Al mismo tiempo su economía, debido al carácter industrial del territorio, es muy intensiva en energía. Los derivados del petróleo suponen un 38% del consumo final energético, la energía eléctrica el 31% y el gas natural el 23%.